
Etimológicamente,
la palabra “Evangelio” en hebreo es “basar” (Diccionario STRONG 1319);
original- mente tenía el sentido de “Informar, llevar o traer noticias”; pero el
término cambió exclusivamente a “Anunciar (buenas nuevas): alegres nuevas,
(anunciar, dar, llevar, predicar, publicar, traer) buenas nuevas, mensajero,
predicar, publicar”. Lo encontramos en pasajes como 2 Samuel 4:10; 18:31;
Isaías 40:9; 41:27; 52:7; 61:1, etc. Esta palabra hebrea, “basar”, se traduce
en la Septuaginta (LXX, la versión griega del AT, S. III a. C.) del griego
“euanguélion” (STRONG 2098; de lo mismo que G2097); que significa “buen
mensaje”, es decir, “la proclamación de la buena nueva”. Como su homónimo
hebreo, también en la literatura clásica esta palabra designaba la recompensa
que se daba al portador de buenas noticias. También indicaba el mensaje mismo,
originalmente el anuncio de una victoria, pero aplicado posteriormente a otros
mensajes que proporcionaban gozo. Esta misma palabra griega también se usa en
el NT, el hecho de que aparece más de 75 veces indica una connotación
claramente cristiana.