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jueves, 17 de julio de 2014

'LA APOLOGÉTIGA Y LOS INCONSTANTES' | Mario Sillaro

Hablemos de Apologética

La Apologética en teología y literatura consiste en la defensa de la fe conforme a una posición o punto de vista. La palabra Apologética proviene del griego apología (απολογία), que designa la posición de defensa militar contra un ataque.

La apologética en la Iglesia primitiva

En la antigua iglesia Cristiana existieron maestros apologéticos, como son: Pablo (2 Corintios 10:5), Pedro (1 Pedro 3:15), Judas (Judas 1:3), etc. La defensa que todos ellos hacían era mayormente hacia los judíos, los cuales eran tropiezo para los nuevos creyentes cristianos. Otra corriente que aumentó la apologética en el Paleo-cristianismo fue cuando comenzó el Gnosticismo cristiano, el cual después Ireneo de Lyon condenó como herejía en el 180 d. C.

viernes, 27 de junio de 2014

VIVIENDO DE LAS CONTIENDAS INNECESARIAS

¿Viviendo de la defensa de la fe?

A veces me sorprende que alguien dedique demasiado, demasiado, demasiado tiempo en la denuncia y apologética como un estilo de vida; que termina por alejar a otros del Evangelio. Creo en defender nuestra fe, pero las contiendas innecesarias para nada aprovechan y los extremos son malos.

miércoles, 11 de junio de 2014

MEDITACIONES SOBRE EL ORGULLO ESPIRITUAL

La falta de apreciación a la sencillez espiritual
El orgullo espiritual no contempla la sencillez de las cosas, todo lo da por hecho. Recibe pequeños dones de Dios y bendiciones a su alrededor, sin embargo, las desecha: Sea una doctrina que ya conoce, sea un libro, sea un canto de alabanza, la gratitud por la vida, el gozo de la lectura de la Palabra de Dios, un devocional sencillo, un sermón que ya escuchamos, los amigos y familia que nos repiten las mismas cosas para nuestro bien; el orgullo menoscaba el deleite y atención de los mismos.

Tampoco se deja moldear al carácter de Cristo ni es enseñable, aunque agradece de labios en su corazón no hay gratitud; y se jacta de las victorias que Dios le ha dado. El orgullo come de este pan diario siendo su único afán: “Ya lo sé todo, lo he mirado todo, no me hace falta que me repitan nada de esto; solo quiero lo mejor, lo bueno, lo sublime, no lo común y lo corriente”.