Efesios
1:3-4 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha
bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos
santos y sin mancha delante de Él” (LBLA).
El
apóstol Pablo nos enseña que hay otra clase de bendiciones superiores a las
terrenales y a las comodidades que podamos tener en este mundo: Las
espirituales. ¿Cómo cuáles? Solo en el contexto del primer capítulo (los vers.
1 al 15) nos dice cómo seriamos bendecidos por medio de Cristo:
