Mientras
estudiaba el puente de Romanos 5 al 8 el año pasado, en algún momento de estar
escribiendo mis notas, no pude evitar pensar el tema del sufrimiento. Creo que
la pregunta no es: “¿Dónde está Dios cuando los cristianos sufren?”; se
entiende que como creyentes en Jesucristo tenemos la certeza de que Dios mora
en nosotros por medio del Espíritu Santo. Tal vez la pregunta válida es: “¿Qué
está haciendo Dios cuando los cristianos sufren?”. Quizás el siguiente pasaje
bíblico resuma muy bien respecto de la actividad actual de Dios en nosotros:
Romanos
8:28-30 “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan
para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. Porque a
los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la
imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a
los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también
justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó”.
Por
supuesto, hay muchas cosas más en otros textos de la Biblia; pero de momento me
atengo solo a este pasaje y a una aplicación del mismo.