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jueves, 12 de junio de 2014

‘UN CONSEJO PARA LOS QUE SE INICIAN EN LA PREDICACIÓN DE LA PALABRA’ | D. Martyn Lloyd-Jones

“Quiero insistir aun más en esto. Uno de los peores hábitos en los que un predicador puede caer es el de leer la Biblia simplemente con el fin de encontrar textos para sermones. Eso es un verdadero peligro, por tanto debes reconocerlo, combatirlo y resistirlo con todas tus fuerzas. No leas la Biblia para encontrar textos para sermones; léela porque es el alimento que Dios ha provisto para tu alma debido a que es la Palabra de Dios, porque es el medio por el que puedes conocer a Dios. Léela porque es el pan de vida, el maná provisto para el sustento y el bienestar de tu alma.

sábado, 7 de junio de 2014

‘UN BUEN PRIMER SERMÓN’ | Enrique Oriolo

Debería empezar con algún tipo de introducción sobre lo que quiero hablar, mas tengo la prisa de la urgencia, porque no quisiera que mis pensamientos se disipen antes de poder expresarlos.

Porque entiendo que el pensar y expresar por medio de emociones fuertes añade un fuego a las palabras, y tal condición es propicia para incendiar algún corazón tanto para bien como para mal.

Quisiera que despierte algún extremo en tu corazón, o que rechaces completamente lo que expresaré, o que lo abraces con todas tus fuerzas. Sólo eso.

Si quieres seguir leyendo solo toma esa determinación: o lo tomas en tu puño y lo avientas lejos, o lo atesoras en tu corazón.

jueves, 11 de julio de 2013

HUYAN DE LOS FALSOS EVANGELISTAS

Si un predicador se hace llamar “evangelista”, pero sus mensajes solo contiene ideas humanistas, autoayuda, fortalecimiento del “campeón que hay en ti”, prosperidad, estímulo de una “super-fe” ante la adversidad, etc.; por muy sincero que sea esta persona, no es evangelista. Este no es un evangelio, sino uno diferente. No que haya otro, sino que hay un solo evangelio, el de Jesucristo; y claro, hay consecuencias para el que predica un evangelio sin Cristo en él (Léase Gálatas 1:8-10). 

Si el mensaje del evangelio carece de la justicia, la santidad y la ira de Dios por los pecadores, y de la gracia y amor del SEÑOR Jesucristo, incluyendo su vida, muerte y resurrección; que en Su nombre hay perdón de pecados, un llamado al arrepentimiento genuino y a la fe y a una vida nueva en el Espíritu y de piedad; entonces no es evangelio. 

domingo, 7 de julio de 2013

PREDICA SOLO LA TEOLOGÍA DE CRISTO

Santiago 3:1 “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”.

1 Timoteo 4:16 “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

¡Qué tristeza pesa en mi corazón por aquellos ministros que se dejan arrastrar a las pasiones del humanismo, las riquezas mundanas y del misticismo no bíblico! ¡Qué tristeza que algunos que parecieron fieles en el principio no hayan perseverado en la doctrina de nuestro SEÑOR; y con ello arrastrar millones de almas muertas que son seducidas por medio de palabras engañosas y lisonjeras y falsas promesas felices que no provienen de la Biblia; solo para rellenar una y otra vez en las concupiscencias de sus corazones! (Léase 2 Timoteo 4:3-4).

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¿QUIÉN ES EL CENTRO DEL EVANGELIO?

Hoy en día, en estos tiempos muy claros de apostasía en la Iglesia, estamos escuchando una gran oleada de “evangelios”: El de la prosperidad, el de la salud, el del G12, el del humanismo y otros tantos más; todas estas versiones adulteradas son muy diferentes al que se predicaba en el Cristianismo Primitivo. O peor aún, la ausencia del mensaje del evangelio sustituido por los créditos y logros ministeriales del “predicador” en turno. Como dice el apóstol Pablo en la epístola a los Gálatas:

Gálatas 1:6-7 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”.

Por tal razón, nunca está demás rememorar nuestras bases y raíces en la predicación del evangelio. Escribo esta humilde y sencilla nota, ya que también es un recordatorio importante extraído de las Escrituras a la hora de predicar el mensaje de las buenas nuevas.