[Exhortación breve que
se comparte en el tiempo previo a la dedicación de las ofrendas]
Esdras
3:9-11 “Entonces Jesúa con sus hijos y sus hermanos, Cadmiel con sus
hijos, los hijos de Judá y los hijos de Henadad con sus
hijos y sus hermanos los levitas, se presentaron todos a una para
dirigir a los obreros en la casa de Dios. Cuando los albañiles terminaron
de echar los cimientos del templo del SEÑOR, se presentaron los
sacerdotes en sus vestiduras, con trompetas, y los levitas, hijos de Asaf,
con címbalos, para alabar al SEÑOR conforme a las instrucciones del
rey David de Israel. Y cantaban, alabando y dando gracias al SEÑOR:
Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo
el pueblo aclamaba a gran voz alabando al SEÑOR porque se habían
echado los cimientos de la casa del SEÑOR”.
El
contexto: Luego del cautiverio de Babilonia, un tiempo en el que el pueblo de
Dios había sido expulsado de la tierra de Israel por causa de su pecado de
idolatría; ahora un remanente está de nuevo en Jerusalén para edificar el
templo. Y en el proceso de reedificar el Templo de Salomón, los sacerdotes
dirigieron la construcción con los obreros. Mientras edificaban la casa del
SEÑOR, ellos alababan a Dios. Lo que nos enseña que edificar la casa de Dios
constituye un acto de adoración al SEÑOR.





